Obsceno...
Aparece en la pared un día cualquiera la sombra de tu cuerpo, Es tu perfil con el pezón erecto, Las piernas inclinadas Y las nalgas apuntando al cielo...
¿Cómo explicar que en ello pierdo la cordura? Mi ser vulnerable se rinde Y te hace diosa, te copia en barro, Te pinta en sus lienzos, te recita en su biblia...
¿Cómo describir que soy aquel que te muere? En el aplastamiento absurdo de las gotas que se desprenden de la tímida ventana esta mañana cualquiera dónde la sombra de tu cuerpo desnudo aparece en la pared del fondo...
Inflamadorate Noviembre 2008......
Nos llenamos la boca de palabras obscenas para declararnos nuestra lujuria bajo la sombra de nuestra brumosa ventura...
Inflamadorate Octubre 2008...Ven...
Dormida estas, despierta, ven, déjame llevarte al paroxismo, a la utopia del ser amada como si nada mas existiera...
(Nada queda detrás, nada espera adelante...)
Perderemos la razón y jamás la encontraremos, hundido como estoy entre tus piernas cruzadas como están sobre mis hombros, mortalmente heridos como vivimos...
Dormida estas, despierta, es tiempo de que vayas afuera, de que abras las piernas de tus sentidos y me dejes llevarte al paroxismo...
Inflamadorate Agosto 2008...Costumbres...
Ya es costumbre, derramo el tiempo inútil como semen en tu boca,
-Vacía se va llenando de gemidos maldiciones-
Y me voy haciendo viejo en un poema que nunca termino. Y durante la rutina del sexo misionero, en la penumbra de la segunda edad del hombre, donde las cosas deberían estar en orden me pregunto si todavía alguien recuerda mis momentos macilentos...
...y nada mas...
Inflamadorate Julio 2008...Escurre...
Mi ambición es lamerte hasta el cansancio, para quedar deshidratado y así poder hidratarme de ti, renacer entre tus muslo...
Inflamadorate Junio 2008...Please be careful...
The loneliness is an addictive dish, please be careful when you eat it...
In your dreams I spend my live, wondering if some day you will find me...
...walking on any corrupted and empty street, watching some sick buildings, leaving behind our pain...
Inflamadorate Junio 2008......
Profanar, comprendernos desde la raíz aunque sea solo en este momento en que te escribo...
Inflamadorate Mayo 2008......
Transgredir, hacer las cosas diferentes aunque sea por un instante breve de lucidez inocente ...
Inflamadorate Mayo 2008......
Aquí, bajo la piel hay cicatrices dolorosas momentos que se escapan de la memoria acostumbrada al instante, a este respiro donde ahora escribo historias inmundas que nunca brillaran...
Cuán lejos he llagado ya cuanto me falta aun por andar rasgando las paredes del mundo vagaré por el al azar hasta que muera pintor bucal de mujeres soles y lunas, tormenta y rocío del escampe...
Inflamadorate Marzo 2008......
¿A quién le importan los finales felices si existe el infinito...?
Vivo libre entre tus muslos de cal, Siento el desahogo en la cima de tus tetas pétreas, En tu vientre de arena, esperando la marea del orgasmo, Encuentro la tranquilidad que me hace falta...
Inflamadorate Marzo 2008...Del fin del mundo en aquel fin de milenio...
En vista que las musas quisquillosas me tienen abandonado, me dispongo a recordar el bodrio que escribí mercenario para un curso de la universidad que acabo de encontrar husmeando en mis cajones...
Mauricio Mendoza Brito – ID 097887 LI 113 02 Redacción III Figuras retóricas retorcidas Cuento final
Del fin del mundo en este fin de milenio
Abro los ojos, un único rayo de sol que se cuela por una rendija de las cortinas apunta directamente a mi rostro y me deslumbra. Me siento mal, un agudo dolor de cabeza se incrementa cada vez más, siento nauseas y una sed desesperante. Mi despertador lleva horas sonando sin ser escuchado, aún ahora es ignorado porque en mis oídos solo se escuchan un zumbido. Veo sus manecillas y después de varios intentos por enfocar mis ojos nublados, descubro que he perdido un poco más de medio día tumbado adolorido sobre mi cama.
A mí alrededor flotan cenizos pedazos de papel, la ventana se ha abierto de golpe y la tristeza de este día cerca del fin de milenio entra a la tristeza aún más grande de mi habitación. Un trozo de aquellos papeles cae suave sobre mí estomago, lo recojo y observo que unas cuantas palabras viven en él:
“Sufro del frío mortal que ronda infame la tierra, los ángeles han guardado silencio, a parado el batir de sus alas, en sus cuencas se vislumbra un pequeño destello, de arrepentimiento y de gozo, de duda y asombro...”
No encuentro sentido a lo que he leído, creo que yo mismo lo escribí pues reconozco de mi mano aquellas letras temblorosas y en desorden, pero no tengo la razón de su existencia en su memoria. Lo pongo sobre el escritorio que ha soportado todas mis noches en vela tratando de escribir un cuento para mi clase de redacción. No le doy mucha importancia porque mi cuerpo está a punto de explotar con tanto malestar, y en unos cuantos minutos, lavándome la cara, tomando un poco de agua, lo olvido casi por completo.
Tomo una ducha con agua fría, la lluvia y el viento de ayer acabaron con la flama del calentador. Podría intentar prender la mecha de nuevo pero el viento aun continúa soplando afuera y la verdad no tengo muchas ganas de hacerlo. He roto el protocolo de limpieza matutino, me cepillo los dientes dentro de la regadera y no me rasuro, dejé mis sandalias en algún sitio cerca de mi cama y tendré que regresar descalzo, mi toalla ha caído sobre un charco de agua y tendré que secarme con ella más mojada que yo.
Al acabar el nada envidiable aseo, regreso a mi cuarto con los pies húmedos. Cuando doy el primer paso dentro de la morada nocturna, un pedazo de papel parecido al anterior que ya había olvidado, se pega a la planta del pie derecho. Continúo caminando con el papel pegado y lo despego cuando me siento. Algo me incita a leerlo apelando a mi desinterés:
“Me encuentro solitario desde la cuna, confundido al extremo, he despertado de una pesadilla real, me envuelve la capa de la aurora convertida en noche perpetúa que absorbió incluso las estrellas, el cielo no sonríe más, el sol cerro sus ojos para siempre...”
Pienso en la relación con el anterior pero sigo sin encontrarle sentido, creo que es una coincidencia y lo deposito a un costado de mi almohada, sobre la cama que ha soportado mis más dulces pesadillas y mis más horribles fantasías.
Prendo la luz, afuera, a pesar de ser el principio de la tarde, solo hay oscuridad y el viento ha dejado de soplar, parece que una tormenta mayor a la de ayer se acerca. Me dispongo a vestirme, he encontrado mis sandalias y me dirijo al montículo de ropa sucia arrinconada en una esquina, llevo varios días sin lavar y parece que hoy sumara uno más. Escojo el pantalón menos sucio y la playera menos arrugada, al levantar ambas prendas otro trozo de papel aparece, cae al suelo. Lo recojo rápido para leerlo:
“Mis pies se aferran al piso cubierto de una alfombra blanca manchada de sangre por completo, como si fuese esta el hilo de su tejido, sobre el suelo yacen tendidos millones de cuerpos desgarrados, mas allá del horizonte de mi vista, en todas direcciones, sobre mares y montañas, sobre pastos y arenas, en ciudades y campos, en casas y calles, hasta el fondo del abismo de lo imaginable...”
Una sensación de vértigo recorre veloz mi cuerpo y empiezo lento a caer. Cuando me recupero del duro golpe corro a buscar los otros dos trozos de lo que parece un poema deprimente. Los encuentro juntos pegados de tal forma que suena imposible creer que alguna vez existió una ruptura, sobre el escritorio esta aquella misteriosa hoja amarillenta, confusa. Coloco el nuevo trozo donde parece que pertenece y me doy cuenta de que no percibo ruido alguno.
Distraigo la atención del poema, me asomo por la ventana que ahora permanece cerrada. Esta completamente oscuro, no con esa oscuridad que provoca la ausencia de luz, más bien es como la oscuridad de la “nada”. El temor brota de las paredes, me acorrala, me envuelve cubriendo mi desnudez. Me doy cuenta que poseo un trozo de papel en la mano y temblando lo miro:
“Descubrí que una hoz pintada de rojo intenso reposaba en mis manos, mis puños la abrazaban entonces vislumbré mi momento olvidado de locura, donde como huracán creí recorrer el mundo matando; nunca pensé que fuera yo el holocausto
DESGARRO CON LA CUCHILLA MI CUELLO...”
Al pronuncia la última palabra el piso comienza a temblar, arriba – abajo – derecha – izquierda - adelante – atrás. Apenas puedo mantenerme en pie, el temor se convierte en terror y estallo en llanto, el dolor es tan grande que casi no lo siento. Apoyo mi mano sobre el escritorio y me doy cuenta de que solo existe una hoja sobre él, coloco el pedazo que aún conservo en la mano y aprecio como se va uniendo milimétricamente como los demás.
El movimiento se hace más rápido y entiendo que no importando como termine todo esto, debo finalizar de leer. Dirijo mis ojos al suelo, está lleno de papeles y solo por el color amarillento encuentro el trozo faltante, lo tomo entre mis manos y leo:
“Entonces, cuando caigo lento hacia los cuerpos, con mi último aliento, vi que sus rostros me miraban desfigurados por la ira, y cada uno de ellos poseía en la mano, una hoz pintada de rojo intenso...”
La calma y la tranquilidad regresan, parece que nunca hubo movimiento. Me tranquilizo un poco y admiro, sin miedo en mi alma, como todo va desapareciendo, primero las cosas pequeñas y luego las grandes. Busco la puerta para salir pero no la encuentro, no está en ningún muro, de hecho los muros y el techo ya no están tampoco. Solo quedamos el piso y yo, pero incluso el se está desvaneciendo, me está abandonando poco a poco.
Ya no hay nada en que pararme o sostenerme, aun así no floto, la tranquilidad es absoluta y desearía que continuara por siempre. Empiezo a dejar de ver mis pies, luego las piernas y así sucesivamente hasta que no logro ver más, absolutamente nada existe, ni siquiera mi propio respiro...
Abro los ojos, un único rayo de sol que se cuela por una rendija de las cortinas apunta directamente a mi rostro y me deslumbra. Me siento mal, un agudo dolor de cabeza se incrementa cada vez más, siento nauseas y una sed desesperante. Mi despertador lleva horas sonando sin ser escuchado, aún ahora es ignorado porque en mis oídos solo se escuchan un zumbido. Veo sus manecillas y después de varios intentos por enfocar mis ojos nublados, descubro que he perdido un poco más de medio día tumbado adolorido sobre mi silla y recostado sobre mi escritorio.
Afuera el día está soleado como si me quisiera brindar una oportunidad más de cambiar, la televisión esta prendida, es 1 de enero del 2000, un resumen de lo más importante ocurrido en el siglo es lo que veo. Guerra, enfermedad, hambre, odio, ambición, sangre, muerte...
Pienso en mi sueño queriendo volver a él, a la tranquilidad, al silencio. Volteo hacia el escritorio, la misteriosa hoja amarillenta parece decir algo. El zumbido en mis oídos se transforma en palabras:
“Sufro del frio mortal que ronda infame la tierra...
...y cada uno de ellos poseía en su mano, una hoz pintada de rojo intenso...”
Al escucharse la última frase, la misteriosa hoja amarillenta desaparece y yo vuelvo a despertar...
Inflamadorate en el fin del milenio pasado......
La rutina frenética avanza se excede, no se detiene, ni siquiera cuando debo abrochar las agujetas...
Detesto las horas vacías donde no profano tu cuerpo, cuando no navego en tu delirio, ni peleo contra tu sexo excitado...
Inflamadorate Abril 2008...C.01 - El fonógrafo inflamado presenta: Quién fuera...
Silvio Rodríguez.... (Para buscarla...)
Estoy buscando una palabra en el umbral de tu misterio. ¿Quién fuera Alí Babá? ¿Quién fuera el mítico Simbad? ¿Quién fuera un poderoso sortilegio? ¿Quién fuera encantador?
Estoy buscando una escafandra, al pie del mar de los delirios. ¿Quién fuera Jacques Costeau? ¿Quién fuera Nemo, el capitán? ¿Quién fuera el batiscafo de tu abismo? ¿Quién fuera explorador?
Corazón obscuro, corazón con muros, corazón que se esconde, corazón que está dónde, corazón en fuga, herido de dudas de amor.
Estoy buscando melodía para tener como llamarte. ¿Quién fuera ruiseñor? ¿Quién fuera Lennon y McCartney, Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque? ¿Quién fuera tu trovador?
Corazón obscuro, corazón con muros, corazón que se esconde, corazón que está dónde, corazón en fuga, herido de dudas de amor.
Rola: Silvio Rodríguez...
Tengo...
Tengo poco más si te toco importa poco mientras te toco...
Eres dulce en la amarga necedad del hombre que te embarra de semen las mejillas...
Tengo poco más si te toco importa poco mientras te toco...
Eres la riqueza del tacto y el olfato eres la música que embriaga el oído eres sin saber la esencia que somete al gusto...
Tengo poco más si te toco importa poco mientras te toco...
Inflamadorate Marzo 2008......
Tu estrategia es hervirme la sangre, intoxicarme con tu fragancia y deslumbrarme con la mirada de tus tetas...
Tu designio es inducirme al delirio, enloquecerme en la estocada última de mi falo a tu lacustre entraña astringente...
...para abandonarme en el vacío...
Inflamadorate Marzo 2008...La silla...

Para ser honestos, no recuerdo cuando y como llego la silla a la casa paterna. Lo que sí recuerdo es el impacto que me causó cuando vi por primera vez su demoníaco rostro.
Tendría seis años cuando fue colocada en el estudio, junto a mi amigo el librero y frente al restirador pegado a la pared; aquel restirador que sobrevivió al holocausto familiar y que ya en cuatro patas y retocado me acompaño a la universidad; el mismo que después de mi vida gitana se vino a vivir conmigo; aquel compañero sobre el que he dibujado y escrito mis incoherencias.
En esos días pasaba las tardes solitario. Mis padres trabajaban y mi hermana mayor acompañaba a mi madre. Yo, mientras crecía, me refugiaba en el librero, hojeando los libros de historia del arte y las enciclopedias, devorando ansioso los cuadros e imágenes de la vida que sucedía afuera y que por un azar que no comprendía, me la ponían ahí, a mi alcance en el librero, empastada, capturada. Así de simples eran mis tardes solitarias, así de solitarias eran mis tardes simples. Llegue incluso a tener memorizadas cada una de las imágenes que ahí vivían y las lograba identificar en cualquier otra parte donde las encontraba.
Ese breve espacio de la casa era para mí esencial. Fue el lugar donde durante nueve años aprendí a estar solo; fue donde perdí la virginidad a los doce años; donde lloré al abuelo a los trece y el cual abandoné a los catorce para vagar en la calle con los amigos y vivir los jolgorios juveniles a partir de los quince.
Por ello, la llegada de la silla fue un hito en mi historia que difícilmente podré olvidar. Quizá fue ella la culpable de que las cosas se distorsionaran hasta traerme aquí, a este yo solitario que escribe como presidiario las mañanas que le roba a la rutina; y no al otro yo casado y criando hijos en Coatzacoalcos que pudo ser.
Las cosas a los seis años lucen más grandes y tenebrosas de lo que realmente son. Con la inocencia de la ignorancia, la imaginación es fantástica y no tiene límites. La silla, con sus fauces abiertas y sus pequeños ojos fijos representaba la nítida y tangible existencia de los fantasmas y monstruos que imaginaba escondidos en el closet o vagando por la oscuridad nocturna de la casa. La silla, con todo aquel mal que representaba, llegó un día cualquiera a invadir el espacio vital de mi niñez. Ahí, junto al librero que tanto quería, la cínica silla se posó como un milenario guardián que protege un gran tesoro y debo reconocer que por un tiempo me mantuvo alejado de él...
¿Continuará…?
Inflamadorate Marzo 2008...B.07 - La libreta de los recuerdos inflamados presenta: Tu travesía...
Mauricio Mendoza.... (Para incitarlas al escándalo...)
Llegan, caminan - corren - caminan, paran, brincan, caminan - trotan - caminan, parten, los dedos descalzos de tu mano, sobre el bosque de mi vientre, enmarañado, enramado, reseco...
Tu juego, recorridos circulares - elípticos; tu sorpresa, rutas alternas - asimétricas; geometrías caprichosas, son las huellas - marcas, de tus pasos sensuales; deliciosos temblores, los mudos testigos, de mi orgasmo...
Texto: Inflamadorate una noche del 2005
En cinco minutos...
Irrumpo en la escena con un beso en el puño...
Un murmullo flota, acaso del viento, acaso del piso viejo, acaso de tu boca que exhala temblorosa tras las caricias de tu mano entre las piernas...
Inflamadorate Febrero 2008...Por un momento...
Por un momento, quizá solo la mitad de un instante, una fracción de segundo, los delirios se hacen explícitos, tus labios se vuelven tangibles, y mi boca deshidratada se refresca...
Inflamadorate Febrero 2008...Somos...
Siendo hombres de recursos limitados hilvanamos esplendidas rarezas, la destreza está en nuestro delirio, la inspiración en el caos de esta tierra...
De la voz, la mano nace el poema, el cuadro, la sinfonía que nos conmueve y envuelve en su mística caricia...
Siendo hombres de recursos limitados gritamos al mundo desde el rincón nuestra miseria, su miseria y nos salvamos un poco de nuestra impudicia...
Inflamadorate Febrero 2008...Invaluable...
Bella eres a la vista y hermosa eres en la acción del verso que te narra en alevosa alegría...
Me paro al borde de tu boca para aspirarte confundido concilio el tacto de tu espalda con las sombras que dibujo en mi delirio...
Volcada despeinada sobre el lecho de los días, hay un breve rocío de tu vida mojándome la rutina y encendiéndome el alma...
Inflamadorate Febrero 2008...Hoy, ayer, mañana...
Hoy, coincidimos en la violencia del sexo dúctil del poema laxo de nuestros tres tristes días, macabros versos estériles saturados de rutina donde el tiempo perezoso se divierte consumiéndonos...
Ayer, una banca sordomuda se atrevió a conjugar sobre si un tierno brote silvestre con un rumiante asesino, desafortunada prosa convexa en tercera persona donde vegetaron nuestras fantasías...
Mañana, el azar determinará nuestra suerte con el capricho quisquilloso de los fieros dados, anacrónico soneto invertebrado de grácil ritmo donde enterrarán nuestro pasado...
Inflamadorate Enero 2008...A.06 - El librero inflamado presenta: Poco profunda...
Lauren Williams... (Las mujeres escritoras excitan...)
Créeme, yo soy un charco. Olvídate de océanos … te estoy diciendo que soy poco profunda, inconstante – unos cuantos buenos días y me voy, Suficientes nubes lloran y estoy de vuelta. Yo no hago olas. Necesito todo cuanto tengo para hacer un capoteo. Puedes caminar a través de mí completamente casi sin mojarte los pies. Como un cuerpo de agua estoy a nivel de la calle, juego de niños. Requerirías de una pésima suerte para ahogarte en mí. No hay profundidades escondidas, ni mareas, ni corrientes. No hay peces ni naufragios. Sólo hay larvas de mosquito que se marchan volando si tienen suerte, usualmente soy la primera en despedirse. Soy agua de desagüe, una depresión llena de lluvia. Sólo yazgo aquí, evaporándome, entregando mi basura. De mí no hay nada más que esto – de vez en cuando consigo reflejar el cielo.
Imagen: Inflamadorate Enero 2008... Texto: Lauren Williams...Despertares...
Despertares obsesivos, buscando piel, sangre, saliva; en todos los rincones de la cama, corazón herido, en fuga después de la feroz pelea de nuestros sexos excitados...
Inflamadorate Enero 2008...B.06 - La libreta de los recuerdos inflamados presenta: Migración...
Mauricio Mendoza.... (Para invitarlas a salir...)
Las estacionas cambian, se replican cíclicas (cilindros avanzan degradándose, toda maquinaria se desgasta), una se anuncia y con una estocada entra, la otra se aleja para regresar el año que viene dañada...
Me entretuve inhalando besos al norte...
Faltan diecisiete días para invierno, llevamos setenta y cuatro días otoño, yo he tardado en salir, debo migrar a lugares más calidos, pongo un acento en la nariz y parto, la boca queda entreabierta, un par de segundos a ras de suelo y el vértigo me despierta, la tensión del respiro me corre, vuelo sobre cuello, senos, vientre, llego al sur y me zambullo, con setenta y cuatro días de retraso...
En el bar de tu cara, las noticias no importan, el clima pasa por los cojones, varias onzas de whisky, un poco de soda, y el reloj de pared, puede irse con su péndulo, a registrarse bajo el nombre de su madre al infierno...
Texto: Inflamadorate una noche del 2005
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