Va de nuez
Las malas costumbres se vuelven hábitos con mucha facilidad. En cuanto menos te lo esperas empiezas a hacer algo, o dejar de hacerlo en tal caso, y se pasa el tiempo más rápido que el Metrobús de Insurgentes. Es por eso que, antes de que pase más tiempo, retomo mi hábito de escribir en este blog. Una disculpa para mis lectores habituales (seguramente no más de dos) por haber tenido que encontrar la misma historia durante semanas o mas bien meses.
Pero la realidad es que escribir es completamente liberador y no hace falta más que volver a acostumbrarse para disfrutarlo. Como decía Almodovar en Kika, escribir "es como cortarse las uñas de los pies, al principio la sola idea te causa pereza pero cuando lo haces es más rápido de lo que parece y cuando menos te das cuenta ya lo tienes que hacer de nuevo".
Y así, sin más preambulos, que continuen las miles de palabras que no se si hagan sentido o causen alguna reacción pero que para su autor son sentido de orgullo, entretenimiento y mucha satisfacción. Nadie...
El Pilón Gratis hasta las puñaladas, decía mi abuelo. Los mexicanos siempre estamos en la búsqueda de conseguir algo gratis. Hasta pensamos que las cosas gratuitas saben mejor, se sienten mejor o hasta sirven mejor. De ahí que la cultura del pilón sea tan efectiva para generar fidelidad. "Vamos con la marchanta que siempre me da pilón".
Obviamente la globalización y la tecnocratización de nuestro país está acabando con esta cultura. Al pasar de los mercados a los "supers" transnacionales con grandes controles de costos, se perdió la buena fe de los despachadores de regalar productos para mantener a la clientela.
Aunque mucho mexicanos el pilón nos lo seguimos cobrando a la brava. Sólo hace falta dar una vuelta por los pasillos del supermercado para encontrar bolsas de papas abiertas, huesos de ciruela o un camino de rastros de chicharrón en versión mexica del famoso cuento de Janzel y Greta.
Y digan los economistas lo que digan, en este país sí se ahorra, esta es nuestra muy mexicana forma de ahorrar. No tendremos grandes fondos o inversiones, pero si sacamos algo gratis ya la hicimos. ¡Quiero mi pilón!
Nadie... Símbolos Urbanos Una de las consecuencias de vivir en una gran ciudad es tener que aprender a leer los símbolos de la misma. Nuestros antepasados se caracterizaban por la lectura de los símbolos en la Naturaleza, esta los guiaba en sus vidas con simples cambios en el clima, apariciones de animales o conjunciones de señales. Ahora es nuestro turno para leer las señales de la modernidad y dejarnos guiar por los nuevos símbolos.
Estas señales aparecen en los lugares que menos nos imaginamos. La mayoría de las veces tenemos la respuesta a lo que nos preguntamos frente de nuestros ojos pero no la queremos ver. La vida nos pone las señales tan claras como un anuncio espectacular pero por la saturación, como la del periférico de la ciudad de México, nos seguimos de largo y no los vemos.
Los espectaculares más allá de promocionar ciertos artículos o candidatos a puestos públicos, traen señales escondidas que nos pueden llevar a reflexiones más profundas. El otro día, atorado en el tráfico, pasaba por horas de vacío reflexivo cuando vi la siguiente frase en un anuncio: "Este instante no se repetirá". En ese momento caí en una profunda reflexión del tiempo perdido en el tráfico que bien podría ser aprovechado para la introspección.
Así los mensajes escondidos en las carteleras que inundan esta ciudad de contaminación visual nos pueden dar pequeñas lecciones que pueden hacer de un recorrido por el periférico toda una sesión introspectiva. Hay que aprender a leer los símbolos de nuestra era, los nuevos símbolos urbanos, para poder entender mejor a nuestra ciudad y nuestra cultura y así evitar dejar pasar las señales de largo. Y como dice el espectacular de Scrabble "PREVENIR vale más que LAMENTAR". Nadie...
El Fan
Siempre he considerado al fanatismo como el principio de la decadencia humana. El simple hecho de llegar a pensar en morir por estar cerca de una celebridad está fuera de mi concepción del valor de la vida. Esto no quiere decir que he dejado de admirar a ciertas personas por sus talentos o su capacidad de hacer cosas que yo difícilmente podría lograr. Talentos que difícilmente me llevarían más lejos de cantar en la regadera, del bailongo en las bodas o de ambas en una noche de kareoke con varios tequilas encima.
El fanatismo puede llegar a tal extremo que las personas que sufren de este síndrome se mimetizan con el personaje alabado. Así las celebridades se ven reflejados en miles de personas igualitas a ellos pero como de un mundo bizarro. Lo último que nos hacía falta en este país son miles de copias de Paulina Rubio con diferentes acentos y tallas.
Otra de las características de este síndrome que no entiendo, es el concepto de ser tocado. Las personas pueden pasar días e inclusive semanas sin lavarse la mano, el brazo o el pelo por que fueron tocados por la estrella que roba su individualidad. Como si de alguna forma el tacto los hiciera más cercanos o sirviera de memoria fotográfica del mágico momento en el que la personalidad se digno a escogerte de entre miles de personas para regalarte un insípido segundo de su atención.
Dicho todo lo anterior y con gran repudio a ser esclavizado por una conducta como esta, tengo que confesar que me declaro un gran fanático pero de los mexicanos. Y soy fanático por miles de cosas pero sobretodo por llevar todo al extremo y por tener la capacidad de admirar casi cualquier cosa.
Nadie... Ay Nanita
Las tradiciones 100% mexicanas siguen conservando su lugar en nuestra vida aunque se sostengan de un delgado hilo. La invasión de las costumbres gringas ha llegado hasta lo más profundo de nuestros huesos. Pero por más que las cosas cambien, la esencia de lo nuestro jamás se perderá.
El día de muertos, además de un día de asueto para la mayoría de los burócratas y algunas personas más, es una de las tradiciones mas peculiares de nuestro país. Ayer trataba de explicar a un extranjero esta fiesta pero cuando llegue al pan de muerto me vio cara de caníbal y decidió no preguntar más. Por más que me esforcé en darle todo un contexto cultural, histórico y hasta patriótico del asunto cuando llamó a su esposa le dijo que los mexicanos hacemos picnics en los cementerios, que tenemos calaveras de azúcar y que rendimos tributos a la muerte. Ella sólo contesto "Cuídate".
Sí, somos difíciles de entender, pero eso es lo que nos hace tan especiales y únicos. Con todo y la influencia gringa y tener que ver altares llenos de calabazas y no por que fueran el platillo preferido del difunto, la tradición sigue y seguirá. La economía nos ha hecho adaptarnos, los niños en la calle pasaron de "No me da mi calaverita" a "No me da mi Jalowin" y seguro les está redituando.
Ya sean calacas o brujas, pan o calabazas, calaveras o dulces el chiste es que una vez más sacamos el ingenio, el espíritu fiestero, el respeto por las tradiciones y especialmente por la muerte. Ay nanita.
Nadie...
El Tío Aplausos
El fin de semana pasado me invitaron a una comida familiar. Estamos hablando de la típica comida familiar, mesa de los adultos, mesa de los niños, hombres sentados discutiendo la política nacional y mujeres sirviendo una cantidad de comida exorbitante.
Entre los invitados se encontraban un par de tíos mayores. Estos son los que más disfrutan la comida, los más incrédulos a las teorías políticas que discuten los sobrinos, los más pendientes de las atenciones de la abuela y las sobrinas y para demostrar todo lo anterior daban un aplauso.
"Un aplauso al mole", "un aplauso a las cocineras", "un aplauso a que se acaba el sexenio de Fox", "un aplauso a lo bonita de mi sobrina".
El tío aplausos disfruto de lo que los demás veían como rutina en la monótona comida dominguera. Y como ya tiene la voz baja y está acostumbrado a no ser escuchado, que mejor forma de llamar la atención que un buen aplauso. Obviamente cuando salió el flan de vainilla había que diferenciarlo de los 500 aplausos anteriores y decidió convocar a una porra. El clásico "chiquiti-bum" que por faltarle los dos dientes delanteros sonaba más como "ziquiti-bum".
Espero llegar a esa edad con la emoción de cada pequeño detalle de la vida. Y espero llegar con la fuerza y las ganas para aplaudir y gritar la emoción de disfrutar cada instante. Trataré de acelerar mentalmente el tiempo para empezar a disfrutar hasta de un flan de vainilla y sentir las ganas de gritarlo a los cuatro vientos. Por lo pronto sólo me queda decir "un aplauso a la vida".
Nadie... ¡Salubridad te recoja! Esta es una expresión muy común que debería de pasar de dicho urbano a la práctica urgentemente. No critico a esta división del Gobierno ya que en realidad no la conozco, pero lo que sí se es que en México nos tomamos algunas licencias en cuanto a lo que consideramos los límites de lo sano.
Los alimentos son los que más sufren de este mal. Desde el agua de vitrolero de la fuente con varias amibas como en balneario, hasta los raspados con hielo que recorre más calles de esta ciudad que un taxista. ¿Quién no ha comida unos buenos esquites de agua de charco? Mi abuela decía que si iba a comer en la calle escogiera las cosas fritas ya que el aceite lo mataba todo. Dicen que el aceite entre más veces se caliente más daño nos hace y las botellas que he visto en varios puestos tienen etiqueta con símbolo de nuevos pesos, así que ustedes dirán.
Mis comentarios no sólo se basan en la observación si no también en los precios actuales de los insumos en el mercado. No es posible que alguien ofrezca diez tacos de "carne" por $10 pesos. Claro que no hay que preguntar carne de qué o de quién. Tampoco hay que esperar que la cantidad sea notable pero por más que lo llevemos al extremo no existe carne que cueste eso.
También se dice que tenemos estómago de piedra y que podemos comer de todo sin enfermarnos. Y para muestra un botón o un camión lleno de pollo fresco como el de la foto que con el tráfico de la ciudad para cuando llegue a su destino ya estará más que rostizado.
Nadie...Nadie sabe lo que tiene... Uno de los espacios más desvalorados en México son las azoteas de los edificios. Generalmente utilizadas para las jaulas donde se tiende la ropa o para rentar los cuartos más baratos de todo el edificio. Lo que nadie se ha dado cuenta es que en otros países se venden como los espacios más caros, los pent-houses.
Obviamente las condiciones en las que se encuentran la mayoría de las azoteas en México son deplorables. Pero a quién no le gustaría un asoleadero para el clásico "Acapulco en la azotea" o un patio para desayunar los domingos aunque sea con vista al Viaducto. Existen algunos obstáculos para hacer la conversión total. Desde los tinacos blancos hasta los bonitos Rotoplas, que con un poco de imaginación podrían servir desde hieleras hasta grandes vitroleros llenos de agua de chía. La alfombra vieja pintada de verde puede simular el pasto artificial. Los cables para colgar la ropa pueden servir para hacer pequeñas tiendas de campaña para esconderse del sol un rato. Y hasta las horribles antenas de televisión con una serie de foquitos navideños le puede dar el toque "chic" que hacía falta. Ahora, ya si nos queremos ver muy positivos, sólo hacen falta un par de sillas y una buena chela para tener un buen pent-house y así venderlo a un buen precio. Y utilizando la frase de mi papá... Alégale. Nadie... Dios los limita y ellos se juntan Los mexicanos cargamos con un sentimiento de pequeñez que nos hace arrastrar la cobija sin importar el día o la situación. Yo soy de la idea de que las limitaciones vienen de la propia mente y no del exterior. De esta forma, todo aquello que vemos imposible nace de la imposibilidad de nuestra limitada existencia.
Todos los días escuchamos miles de historias de personas extraordinarias que hacen cosas imposibles. Me pregunto, ¿qué tienen de extraordinarias estas personas más allá de la convicción de querer hacer las cosas? No nos vendría mal sacar del vocabulario el "Está cabrón..." y cambiarlo por un "¡Si se puede!".
Las limitaciones tienen su origen en diferentes lugares. Desde traumas infantiles y vacíos emocionales hasta la famosa y conocida "güeva" de hacer las cosas. El problema es que nuestro cerebro tiene una capacidad inmediata de asimilación que le permite seguir construyendo limitaciones de forma exponencial. Y si sumamos todas estas resoluciones mentales personales nos encontramos con un gran país limitadito.
No nos vendría mal pensar que en un país como México, con miles de recursos, gente de gran capacidad y valores únicos, sólo hace falta juntar ese deseo colectivo de hacer un mejor futuro para que así suceda.
Todavía tengo la confianza en el "Aquí nos las arreglamos" y en el "Sale por que sale" para ver que nuestro país pueda volver a tener la frente en alto.
Nadie... Hoy no circula Los miércoles son los días más pesados de la semana. El fin de semana se ve lejos y del descanso del fin anterior ya no queda ningún rastro. Al pasar al jueves todo se compone, el final del túnel se ve más cercano y la carga se aligera. Los miércoles deberían de ser días de descanso obligatorio, un tipo de "hoy no circula" para las personas. Descansando todos los miércoles sé que mi vida sería mucho más productiva.
Los europeos tienen un profundo entendimiento de los ciclos del ser humano. Para empezar acostumbran, de forma oficial, dormir "la siesta". Concepto maravilloso que sólo responde a la necesidad de desaparecer durante las dos horas que, para un servidor, son las más improductivas del día. El concepto de la siesta en México va desapareciendo poco a poco mientras que el corporativismo nos ata a una silla más horas de las necesarias.
Otro concepto con un alto grado de genialidad de los europeos, son las vacaciones de verano. Durante dos meses millones de arios atacan las costas del sur de Europa, Norte de África y el Caribe para descansar del arduo trabajo, con siesta incluida cabe resaltar, que realizaron durante el año.
Con mis doce días oficiales de vacaciones, mismos que no puedo tomar todos juntos, es difícil pensar el desaparecer un verano completo.
No me quejo, México tiene sus ventajas. Habría que enseñarle a los europeos de San Lunes, los puentes de cuatro días y el clásico "Estoy atorado en el tráfico".
Nadie...Revolucionando
El dos de Octubre tiene la característica de sacar el espíritu revolucionario de todos los capitalinos. Tanto que hay miles de jóvenes que reviven este momento histórico aún cuando nacieron en los 70's o después.
El espíritu revolucionario es más una necesidad del ser humano que una elección o gusto. En algún momento de nuestra vida salen a relucir los cuestionamientos de si vamos a dejar huella en este mundo o no. La forma más común de sacar estos sentimientos es unirse a la constante lucha en contra de las instituciones o las autoridades, no importando cuales sean estas.
Mi etapa revolucionaria, bastante light por cierto, no trajo consigo ningún cambio radical ni en mi vida ni en mi país. Más allá de un ahorro en rastrillos y lavandería que se compensó con la compra de miles de libros desde Marx hasta el EZLN, no tengo más rasgos visibles. Esto no quiere decir que no me daría gusto ver tras las rejas a los culpables del '68 y de muchos otros crímenes injustificados.
Me imagino que el sentimiento revolucionario todavía vive dentro de mí y de muchos otros que lo reprimimos día a día con el trabajo, el mundo corporativo y el estrés. Ahora al escuchar revolución lo más que me llega a la mente es una avenida llena de tráfico en lugar de una esperanza de cambio.
Nunca olvidaremos el 2 de Octubre, la injusticia, la lucha, la masacre y mucho menos la revolución aunque para muchos de nosotros acabó con la misma juventud.
Nadie... ¿Magna o Premium? Todos los días tenemos que enfrentarnos a la realidad de que existen diferentes categorías que nos clasifican como seres humanos. Más allá de las obvias de género, raza y edad, existen las impuestas por nosotros mismos.
Turista o primera clase, preferente o gayola, clásico, oro o platinium, y aquellas que sólo dan un nombre a la clase importante reduciendo a los demás a simples ciudadanos de segunda, como VIP.
Estas etiquetas definen más que el lugar donde nos vamos a sentar en un concierto o la fila del banco a la que podemos aspirar. Definen nuestra vida diaria. Así, vivimos una vida clásica de turistas, regulares vista desde gayola. Es más, somos una clase de personas que vivimos la vida Magna y no Premium.
No es queja, la vida Magna tiene grandes ventajas a la que los VIP's no pueden aspirar. Esta vida se disfruta más solo por el simple hecho de que cuesta más vivirla. Suena a mal de muchos, consuelo de tontos, pero en realidad hay muchas cosas que siendo Platinium te llegas a perder. El ambiente en los conciertos nunca está en la zona preferente ya que para estar ahí hay que guardar cierta postura, uno no puede gritar y sacar esa euforia por que ser Premium viene con todo un manual de comportamiento. Mientras tanto los mortales pueden dejar las anginas secas de gritar desde lo más lejos, desde las sillas no acojinadas, desde las bancas sin numeración, desde una vida magna digna de los que merecen divertirse.
¿Magna o premium? Magna, Magna, Ra Ra Ra.
Nadie... Desde el inframundo
Abajo de esta gran ciudad existe un ecosistema que la recorre de sur a norte y de este a oeste y que tiene vida propia. Lo habitan 4 millones de personas de diversas clases, intereses y formas de pensar. Este animal vivo se llama Metro.
Mejor conocido como Sistema de Transporte Colectivo - Metro, el cual cuenta con 11 líneas que se entrelazan en los pantanosos subsuelos del Valle de México y que cada una aporta variedad y un poco de surrealismo. Su población son 4 millones de personas que día a día hacen parte de sus actividades, más allá de transportarse, en este submundo. Otros más pareciera que nunca han visto la luz del día.
Sólo falta hacer un recorrido de Observatorio a Balderas para ver las diferentes especies que día a día pasan su vida en constante movimiento. De los cantautores invidentes que mantienen en el número uno de popularidad a José Alfredo Jiménez, hasta los miles de vendedores de chocolates, diccionarios, mapas, chicles y cualquier otra cosa fácil de cargar y con alto contenido informativo para poderle construir una letanía. Estas normalmente se escuchan como: "Damita y caballero, la compañía Adams trae para usted el nuevo chicle bicolor y bisabor de alto contenido nutricional, que gusta a jóvenes y adultos, llévelo por sólo dos pesitos, siete diferentes sabores que puede disfrutar a sólo dos pesitos, alta duración y resistencia, sólo dos pesitos".
Pero toda la acción no es exclusiva de los vagones, también las estaciones suman a este surrealismo ya que en sus mini centros comerciales se pueden encontrar miles de productos únicos a precios muy razonables. Los cientos de tiendas naturistas cuentan con más variedad que cualquier supermercado. Tiendas de lotería, sastres, salones de belleza y todo lo que una persona necesita para jamás salir a ver la luz del día.
Este monstruo de cien cabezas no es más que el resumen de la esencia de los capitalinos. ¿Quién quiere un Disneylandia mexicano cuando en simple recorrido de Indios Verdes a Universidad te diviertes, comes, compras y cantas como niño chiquito?
Nadie... Del Kinder al INSENAyer fui a ver una película de personas de la tercera edad que encuentran el amor pasados los 80 años. Ambos tienen hijos controladores que los tratan como niños. Todo lo anterior me dejó reflexionando acerca de las similitudes entre los niños y los ancianos. Creo que ambos grupos de edad se centran en disfrutar las pequeñas cosas de la vida ya que están fuera del rango neurótico clasificado como vida adulta.
Uno puede observar la misma cara de satisfacción cuando un niño come un helado a cuando lo hace una persona mayor. Su concentración está en la satisfacción que produce el dulce en sus papilas gustativas y el mundo de alrededor desaparece. Como adultos esto no funciona. La neurosis nos hace estar pendientes de que no nos vayamos a manchar con el helado, de cuantas calorías tiene, de lo infantiles que nos vemos al tener un cono con helado en la mano, de no quedar con bigotes de chocolate lo cual sería ridículo a nuestra edad, etcétera, etcétera.
Los niños pueden tener reacciones hacia cosas que no conocen y los ancianos a cosas que conocen pero que saben que haciendo un balance de su vida no son tan relevantes. De esta forma ríen con más libertad, no están tan pendientes del tiempo, disfrutan detalles mínimos que en la edad adulta podrían ser insignificantes.
Lo irónico es pasar la vida en constante superación para aprender a ser neuróticos y después aprender a dejar de serlo. Aprender a controlar todos nuestros instintos y deseos de la niñez para llegar a la tercera edad y disfrutar haciendo lo que nos venga en gana.
Me gustaría acelerar el proceso para tener mentalidad del INSEN y dejar de preocuparme de miles de banalidades que en unos años solo me van a hacer reír.
Nadie… Juzgado Cerebral Hoy en día nos dejamos llevar por las vibras. No es raro escuchar que alguien tiene mala vibra o que es buena vibra. Yo más allá de creer que sea buena o mala creo que es el resumen del proceso de reconocimiento, identificación, clasificación y finalmente empatía, en pocas palabras lo que se conoce como juicio.
Las personas nos recuerdan a alguien, ya sea su físico, su gesticulación, su mismo olor o sus palabras y entonación. Esto crea conexiones en nuestra red neuronal y clasifica a la persona. Así de rápido logramos etiquetar al desconocido aun antes de acabarlo de conocer.
Todo lo anterior me hace pensar que tenemos una predisposición a juzgar a las personas. Que nacemos juzgadores y crecemos para intensificarlo. La paranoia viene después al pensar que este proceso puede estar sucediendo en el cerebro de cada una de las personas que conocemos y de esta forma estamos en juicio todo el tiempo.
Uff, creo que prefiero regresar al pensamiento original y solo decir que ojala y pueda mandar puras buenas vibras.
Nadie...
Quiúboles Dicen que los mexicanos somos muy expresivos, que la forma en la que nos comunicamos lleva en si misma toda una carga emocional. El saludo es un gran ejemplo para entender esto. Con sólo fijarte de que forma se saludan dos personas puedes llegar a saber el tipo de relación que tienen.
El saludo de mano es el más formal. Sólo se saludan de mano a las personas que no conocemos y nos acaban de presentar o que expresan cierto respeto. También el saludo de mano se da entre hombres que tienen poco afecto entre sí. Este saludo ha desvariado al apretón de manos personalizado. De esta forma se convierte como una clave secreta que sólo conocen los involucrados. Muchas veces este saludo va acompañado de un silbido final, como para sellar la hazaña de haber logrado el saludo completo.
El abrazo denota más intimidad o afecto entre las personas. Entre los hombres en una muestra de hombría que va proporcionalmente relacionada a la fuerza de los golpes en la espalda. Así una persona que te aprecia mucho puede hasta sacarte el aire, muy afectivamente. Hay otro tipo de abrazos que arrastran las manos en forma de masaje y que connota mucho más que un simple saludo. También esta el abrazo de compromiso en el que se hace todo lo posible por no pegar el cuerpo a la persona y solo se dan unas palmaditas en la espalda. Este último muy usado en los cumpleaños de la oficina.
Por último, pero muy importante, tenemos el beso. El beso es característico de los mexicanos. También hay todo tipo de besos y depende más del lugar donde este culmine. El de abuelito en la frente, el de novios con lengüita, el de acoso con mordida de oreja, el de amigas de café de ametralladora (varios besos sin pegar los labios a una gran velocidad) y aquel de varios años de casados de trompita y sin sabor.
Nadie…Bajo los escombros
Han pasado 21 años desde que el mundo presenció la mejor muestra de solidaridad de la historia moderna. Los mexicanos, tomados de las manos, sacamos adelante a una ciudad derrumbada. Hoy, a 21 años de una de las peores tragedias que ha vivido nuestro país, volvemos a estar bajo los escombros.
Pareciera que la palabra solidaridad ya está pasada de moda o que nos recuerda a cierto personaje que la utilizó hasta el cansancio para mostrar los "adelantos" de su gobierno. Es triste que se haya desvirtuado su significado y que en un México moderno, esta palabra que representaba de lo que estamos hechos, ya no se utilice.
Desde los escombros, con un país dividido, lastimado y a la defensiva, me siento a reflexionar si nos hace falta una catástrofe de la magnitud del terremoto del '85 para que recordemos que somos hermanos, de sangre, de tierra, de costumbres. Espero que esto no sea necesario y que el simple recuerdo e imágenes del pasado reviva en nosotros todo aquello de lo que estamos hechos.
Espero que no nos falte estar una vez más bajo los escombros para entender que estamos aquí para hacer de nuestro país el mejor lugar para vivir.
Nadie...
¡Vivan los mexicanos! Últimamente los noticieros extranjeros han calificado a México de un país peligroso, desorganizado y en crisis política. Acepto que algunas de estas situaciones estén nublando el panorama, pero también creo que nuestro país sigue siendo un gran país con muchas cosas que celebrar. Es por eso que el día de hoy hay que gritar por muchas cosas. Aquí les comparto algunas de las ellas por las cuales hay que celebrar. ¡Viva que somos mexicanos! ¡Viva nuestra raza, mestiza y única! ¡Viva nuestra cosmovisión y costumbres! ¡Viva nuestro idioma, el español y las miles de lenguas y dialectos que aún conservamos! ¡Viva nuestro ingenio, creatividad y surrealismo en todo lo que hacemos! ¡Viva nuestros colores, nuestros aromas y nuestros sabores! ¡Viva nuestra cordura y nuestra locura! ¡Viva nuestra humildad y nuestro coraje! ¡Viva nuestra historia y nuestras tradiciones! ¡Viva nuestra unidad y compañerismo! ¡Viva que somos mexicanos, orgullosamente mexicanos hasta la médula y que nos gusta ser mexicanos y por eso lo celebramos y orgullosamente lo gozamos! ¡Viva México! Nadie.... Tope Borrego No es que me considere un gran viajero ni que conozca muchos países, pero de todos los lugares a los que he ido nunca me he encontrado en las calles con un tope.
No se si en verdad los topes sean 100% mexicanos, pero lo que sí se es que nos caracterizan de manera fiel y simbólica. Los topes se ponen intencionalmente en lugares donde se requiere que los conductores bajen la velocidad. Se ve como la única medida para obligar a los automovilistas a frenar antes de cruzar una calle o en frente a una escuela. Esto nos hace ver como personas muy poco civilizadas. Si no nos ponen una montaña en frente para asegurarnos de frenar frente a una escuela primaria, nunca lo haríamos.
La mayoría de los topes de esta ciudad parece que los pusieron al aventón. Algunos no están pintados, otros no están completos y sólo obligan a los autos a tomar el sentido contrario para pasarlos y muchos otros son de tal tamaño que se necesitarían clases de rappel para bajar de ellos.
La gran mayoría no cuentan con señalización y muchos otros sólo dicen "Tope aquí" cuando la llanta y el rin ya salieron volando. Pero bueno, dejaremos las frustraciones tercer-mundistas para cosas más interesantes mientras nos siguen obligando a frenarnos cada tres metros. Nadie... Angelito de la guarda El día de hoy el Ángel de la Independencia despertó de un profundo sueño para volver a su lugar de origen. Más brillante que nunca, como recién salido de una cirugía plástica, subió hasta la punta de la torre con la mirada al centro de la ciudad. La sorpresa fue que se encontró con su avenida sucia e invadida.
Cientos de carpas amarillas esparcidas hasta el zócalo que daban señales de que habían estado ocupadas pero por algún motivo las personas habían huido. Lleno de curiosidad, trató de dar la vuelta para ver si el resto de Reforma se encontraba igual pero decidió ahorrarse el coraje y prefirió cerrar los ojos para no ver más. Nadie le explicaba lo que estaba pasando. Después de volver a abrir los ojos y comprobar que la invasión era real, gritó a la Diana pero el tráfico que la rodeaba le impidió escucharlo. Trató de preguntarle a Cuauhtemoc pero una carpa amarilla le impedía hacer contacto visual. Todo era un desorden. Unos cuantos días sin vigilar la ciudad y parecía que miles de paracaidistas la habían tomado por sorpresa. Pero, ¿dónde estaban las autoridades? ¿Habrían huido al igual que los propietarios de las carpas? Nadie lo sabía. Sólo se escuchaba un rumor de que iba a haber dos gritos el 15 de Septiembre. Y lo único que pensó fue que él también gritaría: ¡Devuélvanme a mi ciudad! Nadie... Mimetismos Hay ciertas personas que creen que la empatía es una cualidad que sirve en todo momento. La verdad es que hay momentos en la vida en los que quieres que las personas, amigos o familiares sólo te escuchen y estén contigo.
El ejemplo más claro es cuando estás enfermo o algo te duele. No falta el tío que te habla para decirte que a él también le duele el píe, cuando tú te lo rompiste. Es alucinante. Te dan ganas de contestar ¡El tuyo no está roto! o ¡lo mío es una enfermedad seria!
Nadie en verdad se siente mejor al oír que al otro también le duele la cabeza o el estómago. Yo no he escuchado de nadie que milagrosamente se cure al saber el número de enfermos de la misma enfermedad.
He decidido que no me voy a dejar. Si me duele o me enfermo sólo me voy a rodear de personas que te escuchen, te apapachen y te consientan. Mi campaña es en contra de la empatía sintomática y de paso de los tíos hipocondríacos.
Nadie... ¿Es lo menos? Si de comerciar se trata no hay nadie mejor que los mexicanos. Tenemos una habilidad nata para el intercambio de valores, el regateo y cierre de la venta. El trueque viene desde nuestros ancestros en Mesoamérica los cuales utilizaban los tianguis como centros para el intercambio de mercancías. El día de hoy, este trueque, se lleva a cabo en todos lados.
Al entrar a un mercado de la ciudad de México lo único que escuchamos es "¿A cuanto me lo deja? o ¿Es lo menos?". Aún en las tiendas donde los precios no son negociables acabamos preguntando "¿Y sí me llevo dos?"
El regateo comienza a temprana edad aplicado con las calificaciones de la escuela. Fácilmente se puede pasar de un 6 a un 8 con sólo marear un rato al profesor. De ahí uno empieza a regatear el resto de su vida.
Nadie podría decir que hubiera sido de la vida política sin estos regateos. ¿De dónde creen que salió en PRIAN? Lo que a nadie se le ha ocurrido es identificar a los mejores regateadores para mandarlos a negociar la deuda externa con EU. En una de esas hasta regresan con el estado de Arizona o Nuevo México.
Nadie... Paciente exigente
Los consultorios de los doctores además de marcar la personalidad del médico, son los lugares menos propicios para esperar malas noticias.
Para empezar, las salas de espera cargan con ese ambiente pesado de miles de personas enfermas que han pasado por ahí. Siempre pasa que mientras uno espera a ser recibido llega un paciente que se ve mil veces peor y te hace formular 150 preguntas adicionales al doctor, empezando por ¿me voy a ver así?
Las sillas incómodas rodeadas de mini mesas con revistas que nunca he visto en un puesto de periódico como "Medicina y Arte" o "Crónicas de un riñón". Estas revistas traen fotos de operaciones reales lo cual nunca ayuda a subir la autoestima. Peor aún son los que tienen el TV Notas con noticias como "Carmen Campuzano quedó bizca de su última operación" o "La mamá del Borras casi pierda la vida en el quirófano".
Adicional a esto, pocos doctores invierten en remodelar sus consultorios. Paredes con antiguos diplomas de la época AI (antes del Internet), fotos de generaciones de graduados de medicina y hasta viejas decoraciones navideñas. Todo lo anterior sólo te hace pensar si los instrumentos de trabajo y conocimientos del doctor están tan viejos y pasados de moda como el resto de la decoración.
Así que he decidido hacer una campaña en la que cada vez que entre al consultorio de un doctor lo trataré de convencer de remodelar su sala de espera o por lo menos de inscribirse a un par de revistas de viajes.
Nadie... Sacando el cobre No es una cuestión de múltiples personalidades, mas bien es que los seres humanos pasamos por diferentes etapas en la vida. Todos recordamos esos cambios de la adolescencia cuando ciertas amistades nos encaminaron a tomar una postura diferente ante la sociedad. Esta postura venía acompañada de un disfraz y un lenguaje especial.
Hoy de camino a la oficina escuchaba una canción de Silvio Rodríguez y mi asombro fue que en pocos segundo había recordado toda la letra. Sí lo acepto, tuve una etapa de mi vida en la que sólo escuchaba trovadores. No llegue a los extremos de usar camisa de jerga y morral, pero estuve muy cerca de hacerlo. También le hice al deportista por un mes, tuve una época de patineto que duro dos semanas y me sentí júnior por tres días.
Sea cual fuere, el sentimiento de pertenecer a un grupo de la sociedad que piensa diferente a los demás es algo que trae consigo sentimientos como libertad y rebeldía, sobretodo en los adolescentes. Claro que como buen adolescente todo se lleva al extremo. Lo que significa no solo aprenderse la letra de las canciones, usar la camiseta y los términos lingüísticos, sino también sentirse parte de algo más grande como un movimiento revolucionario, aunque este haya concluido varios años atrás.
Lo más importante es aceptar todas estas etapas de nuestra vida, aprender de las constructivas, reírnos de las ridículas y estar conscientes de que el oscuro pasado siempre sale a relucir cuando menos nos lo esperamos.
Nadie... Ponte avispa La seguridad es un tema que va adquiriendo más relevancia día con día. Todos estamos expuestos a altos niveles de delincuencia y buscamos las mejores opciones para defender lo nuestro y a los nuestros. Pero hasta en seguridad las medidas que se toman llevan nuestro sello de imaginación e ingenio.
Hace unos años los taxistas empezaron a hacer mini-bunkers en sus taxis para evitar ser asaltados. La construcción metálica, que nadie les garantiza que sea a prueba de balas, llega a pesar más que el mismo vocho ecológico. El espacio mínimo para insertar el dinero sólo trae consigo perdida de tiempo y frustración. Y por si fuera poco la misma puerta del conductor queda tan poco protegida que el asaltante muchas veces opta por bajarse y dar la vuelta.
También existe ingenio en la seguridad del hogar. Desde la más básica que son los envases de Jarritos incrustados en el cemento hasta la más ingeniosa que consta de un letrero con las siglas "Perro de pelea entrenado".
En las calles no faltan los que cargan con navaja de explorador, pistolita de agua para disimular o el que hace dos movimientos que parecen de Tin-tan bailando y dice que es cinta negra en Karate. Lo que si les puedo decir, con toda seguridad, es que la mejor protección sigue siendo un santo en la cartera y en caso de ser atacado flojito y cooperando. Nadie...
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